Hoy en día no podemos salir a la calle sin móvil, no podemos estar en el ordenador trabajando sin detenernos un segundo y mirar las redes sociales. Tenemos todo un mundo de tecnología avanzada para estar totalmente conectados entre nosotros, porque realmente todos tenemos una necesidad constante de pertenecer a la sociedad, de hablar, de estar “a la moda” .
En esta sociedad tan conectada a las relaciones sociales le falta un punto de desconexión. Es por esto que pensé en como el ciudadano dentro de la propia ciudad podría dejar ese contacto con el mundo externo y social.
De esta reflexión me vino a la mente toda esa gente que vive en barrios aislados, excluidos de la sociedad. Estos barrios denominados barrios marginales tienen unas características comunes entre todos ellos.
Aunque también residen en ellos personas, éstas son
diferentes a nosotras, se relacionan, hablan de forma distinta, tienen otras
costumbres, culturas, etc.. Estos
barrios tienen un perímetro externo (piel) que los aísla y los protege de la sociedad actual. El resto de las
personas que, aunque vivan en la misma ciudad, evitan el contacto con ellos e
incluso recorrer sus calles, aunque su destino esté al otro lado del barrio y
tengan que rodearlo.
Mi idea se basa en el estudio de las características de
estos barrios y la posterior plasmación de éstas en un “traje” destinado al
usuario de la ciudad. Este “traje” tiene que
estar dotado y suplir todas las necesidades básicas del individuo para que éste
no precise de salir de él para abastecerse. Este traje debe de incluir toda la
comodidad posible, debe ser impermeable, y puede ser ignífugo, tiene que
abrigar en invierno y ser fresco en verano, debe ser cómodo para sentirnos a gusto
con él y poder, el día en el caso que queramos, llevarlo todo el día.


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